Una cumbre mundial de científicos y médicos se reunió en Roma en septiembre para debatir la crisis de la «vacuna» COVID.

Posteriormente, 10.000 personas firmaron la Declaración de Roma, en la que reafirmaban el juramento hipocrático de «no hacer daño» y exigían el cese inmediato de la tecnología de «vacunas» experimentales de ARNm. Ahora, 60.000 personas han firmado la Declaración de Great Barrington.

Los propósitos de la Declaración son alertar a los ciudadanos sobre las consecuencias mortales de los comportamientos sin precedentes de los responsables políticos y las autoridades médicas de Covid-19; comportamientos como negar el acceso de los pacientes a los tratamientos tempranos que salvan vidas, interrumpir la sagrada relación médico-paciente y suprimir el debate científico abierto para obtener beneficios y poder.

El texto de la Declaración dice lo siguiente

NOSOTROS, LOS MÉDICOS DEL MUNDO, unidos y leales al Juramento Hipocrático, reconociendo la amenaza inminente para la humanidad que suponen las actuales políticas de Covid-19, nos vemos obligados a declarar lo siguiente:

CONSIDERANDO que, tras 20 meses de investigación, millones de pacientes tratados, cientos de ensayos clínicos realizados y datos científicos compartidos, hemos demostrado y documentado nuestro éxito y comprensión en la lucha contra el COVID-19;

CONSIDERANDO que, al considerar los riesgos frente a los beneficios de las principales decisiones políticas, miles de médicos y científicos médicos de todo el mundo han llegado a un consenso sobre tres principios fundamentales;

AHORA, POR LO TANTO, SE A RESUELTO, QUE LOS NIÑOS SANOS NO DEBEN SER SOMETIDOS A LA VACUNACIÓN FORZOSA

Existen riesgos clínicos insignificantes de la infección por el SRAS-CoV-2 para los niños sanos menores de dieciocho años.
No se puede determinar la seguridad a largo plazo de las actuales vacunas contra el COVID en los niños antes de instituir tales políticas. Sin datos de seguridad a largo plazo de gran potencia y reproducibles, los riesgos para el estado de salud a largo plazo de los niños siguen siendo demasiado elevados para apoyar su uso en niños sanos.
Los niños corren el riesgo de sufrir efectos adversos graves al recibir la vacuna. Se ha demostrado que las vacunas genéticas basadas en la proteína de la espiga del SARS-CoV-2 producen daños físicos permanentes en el cerebro, el corazón, el sistema inmunitario y el reproductor de los niños.
Los niños sanos y no vacunados son fundamentales para lograr la inmunidad de grupo. Se ha demostrado que la inmunidad natural tolera la infección, beneficiando la protección de la comunidad, mientras que no hay datos suficientes para evaluar si las vacunas Covid ayudan a la inmunidad de rebaño.

SE RESUELVE, QUE LAS PERSONAS NATURALMENTE INMUNES RECIBIDAS DEL SARS-CoV-2 NO ESTARÁN SUJETAS A NINGUNA RESTRICCIÓN NI OBLIGACIÓN DE VACUNACIÓN

La inmunidad natural es la solución más protectora y duradera contra el desarrollo de la enfermedad del COVID-19 y sus consecuencias más graves.
Las personas naturalmente inmunes tienen el menor riesgo de transmisión, por lo que no deben ser objeto de restricciones de viaje, profesionales, médicas o sociales.
La inmunidad natural proporciona la mejor fuente de inmunidad de rebaño, condición necesaria para erradicar el virus Covid.

SE RESUELVE QUE TODAS LAS AGENCIAS E INSTITUCIONES SANITARIAS DEBEN DEJAR DE INTERFERIR CON LOS MÉDICOS QUE TRATAN A PACIENTES INDIVIDUALES

La intervención temprana con numerosos agentes disponibles ha demostrado ser segura y eficaz, y ha salvado cientos de miles de vidas.
No se debe restringir el uso de ningún medicamento que ya haya recibido la aprobación reglamentaria, especialmente durante esta crisis humanitaria mundial causada por un virus que muta rápidamente y que requiere la adopción rápida de estrategias de tratamiento.
Se debe prohibir que las agencias de salud interfieran con los médicos que prescriben tratamientos basados en la evidencia que ellos consideran necesarios, y las compañías de seguros deben dejar de bloquear los pagos de los medicamentos que salvan vidas prescritos por los médicos.

MEDIDAS LEGISLATIVAS O EJECUTIVAS RECOMENDADAS:

Creemos que violar cualquiera de estos tres principios supone un riesgo innecesario y directo de muerte para nuestros ciudadanos. Por lo tanto, recomendamos a los líderes de los estados, provincias y naciones que legislen o tomen medidas ejecutivas para prohibir las tres prácticas descritas anteriormente.

EN TESTIMONIO DE LO CUAL, el infrascrito ha firmado esta Declaración.

Fuente: https://dailytelegraph.co.nz/news/watch-10000-scientists-and-physicians-sign-rome-declaration-calling-for-end-of-mass-covid-vaccination/