La Agenda 2030 de las Naciones Unidas no es más que un plan para la esclavitud global de la humanidad bajo el control de las corporaciones.
Finalizada la Segunda Guerra Mundial, un grupo de personas se reunió bajo los auspicios de los Federalistas del Mundo Unido (UWF) en Montreux, Suiza, para redactar un plan integral para un gobierno mundial. Declararon inequívocamente que consideraban a las Naciones Unidas «impotentes … para detener el curso de la guerra». 


Creían que el establecimiento de un gobierno federal mundial sería la única forma de traer paz a nuestro mundo. Y muchos de ellos creían que eventualmente, sus seis principios podrían y serían incorporados a las Naciones Unidas y podrían transformarse en tal gobierno.
Casi setenta años después, en 2015. La ONU publicó un documento titulado “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”. Este documento es una corriente de conciencia de trivialidades piadosas sobre el cumplimiento de 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS) y, por lo tanto, la satisfacción de las “necesidades” más urgentes de la humanidad.


Oficialmente apodada «Agenda 2030», la trama de la ONU, como sugiere su título completo, tiene como objetivo «transformar» el mundo. El programa es un seguimiento del último plan de 15 años de la ONU, los difuntos “Objetivos de Desarrollo del Milenio” o ODM. También encaja muy bien con la muy controvertida Agenda 21 de la ONU, e incluso incluye gran parte de la misma retórica y agenda. Pero los objetivos combinados de la Agenda 2030 para lograr lo que eufemísticamente se llama «desarrollo sostenible» representan planes anteriores de la ONU más profundos, más radicales, más draconianos y más costosos. En términos generales, el documento revela el plan de despoblar el 95% del mundo hacia el año 2030 para crear un Nuevo Orden Mundial.


“La despoblación debería ser la más alta prioridad de la política exterior hacia el tercer mundo, porque la economía de los Estados Unidos requerirá una cantidad cade vez mayor de minerales del extranjero, especialmente de los países menos desarrollados.” El Informe Kissinger.


Para muchas personas, la ONU es una organización benévola que fomenta la cooperación y la paz internacional y que está dedicada a la preservación de la vida humana en donde quiera que surja un conflicto. La realidad es que a lo largo de su historia, la ONU ha sido usada como un aparato legitimador de la agenda sionista de la facción Rockefeller de la élite global, con sede en los EE.UU. El plan de esta facción de la élite global es despoblar el mundo de manera directa usando como excusa la necesidad de reducir el impacto ambiental y mejorar la calidad de vida en el planeta.

“Esta Agenda es un plan de acción para las personas, el planeta y la prosperidad”, dice el preámbulo. «Todos los países y todas las partes interesadas, actuando en asociación colaborativa, implementarán este plan». Irónicamente, el preámbulo incluso afirma que los objetivos de la ONU «liberarán a la raza humana de la tiranía de la pobreza» y «sanarán» el planeta o, como también se hace referencia al planeta en el documento, la «Madre Tierra».

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