La secta de los Testigos de Jehová


Obispo Alajenadro (Mileant)

Traducido por Olga Yablochkov

Historia de la secta

La secta de los Testigos de Jehová fue fundada por Charles T. Russell, en los años 80 del siglo pasado. Así como él, también sus sucesores dirigían la Congregación de los Testigos con un poder absoluto y dejaron el sello de su personalidad y su interpretación de la Biblia. Es por eso, que conforme a la cantidad de sus presidentes, en la evolución de la Congregación se pueden enumerar cuatro períodos:

  1. período de Charles Russell, fundador de la secta (1872-1916).
  2. período del «juez» Joseph Rutherford (1917-1942).
  3. período de Nathan Khorr (1942-1977).
  4. período de Frederick Franz (1977-1992).

No obstante como los testigos afirman que el mismo Dios se manifiesta como autor de su doctrina, entonces es importante comparar la diversidad de su enseñanza en estos cuatro períodos. Ante esto se descubre el hecho sorprendente de que cada presidente de la Congregación entendía la Biblia precisamente a su manera y con frecuencia en contrariedad con los anteriores presidentes de la Congregación. Este hecho, habla de que la afirmación de los testigos de Jehová, de que Dios es el autor de su doctrina, es absurda, puesto que Dios no puede contradecirse a sí mismo. En otras palabras, la Congregación no es guiada por Dios, sino por hombres equivocados.

El fundador de la Congregación Charles Russell, siendo educado entre los presbiterianos, aun joven renegó de esta doctrina y se adhirió a los congregacionalistas, también no por mucho tiempo. Más tarde se familiarizó con la prédica de los adventistas del séptimo día. Aquí entró en él la fe en el divino contenido de las Sagradas Escrituras, y Russell comenzó a predicar su doctrina. Asimismo, también le llegó la hora de separarse de los adventistas, en el terreno de la discordancia, en lo que concierne a la forma de la Segunda Venida. Russell rompió con ellos «en la firme convicción de que antes de él nadie había sido capaz de entender correctamente la Escritura, y que Dios lo llamó para explicarle a los hombres su pensamiento verdadero.»

En 1879 Russell fundó la revista «Atalaya de Sión» … y en 1881, la Sociedad del Atalaya el inmediato antecesor de los testigos de Jehová. En este tiempo él comenzó la publicación de sus siete tomos: «Estudios de las Escrituras,» los cuales colocaba más alto que las mismas Escrituras. Russell aseveraba que este estudio vino de Dios mediante la iluminación del Espíritu Santo, y este estudio es absolutamente indispensable para el creyente, para llegar al correcto

entendimiento de la Escritura (Séptimo tomo Studies in Scriptures, 1918). Él advertía a sus seguidores, que si alguno de ellos deja de leer su Estudio, e inmediatamente comienza a estudiar la Biblia, pronto se sumergirá en la oscuridad. Y al contrario, si un hombre nunca leyó la Biblia y solo leyó su Estudio, entonces permanecerá en una constante luz. En otras palabras, Russell enseñaba que es indispensable el nuevo divinamente inspirado intérprete de las Escrituras para su correcto entendimiento y que él – Russell, es ese maestro elegido por Dios. Sin embargo, la doctrina contemporánea de la Congregación Atalaya claramente contradice muchos de los dogmas principales «de la divina interpretación » de Russell. Ahora se declara inspirada intérprete de la Biblia no Russell, sino la misma Congregación, y ella pretende en esa autoridad, la que tenía Russell, que precisamente su entendimiento de la Biblia es el correcto, y que el aprendizaje de la Biblia por sí mismo, lleva a la oscuridad y a la herejía. Es así, como su revista oficial «Atalaya» condena a aquellos, «que dicen que es suficiente el estudio de la Biblia por sí mismo, en la casa o en pequeños grupos hogareños» … «Mediante este estudio de la Biblia ellos nuevamente cayeron en doctrinas apóstatas del clero cristiano» (The Watchtower, abril 15, 1981).

Es interesante, que la misma Congregación Atalaya reconoce, que si el hombre va a estudiar la Biblia solo, entonces invariablemente llegará a la enseñanza cristiana tradicional. Sin embargo, la obra de Russell, la cual él declaró completamente indispensable para el correcto entendimiento de las Sagradas Escrituras, en la actualidad es ignorada por la Congregación.

Aunque los seguidores de Russell aumentaban, su propia vida corría por una pendiente. En 1912 Russell presentó juicio a un pastor bautista, acusándolo de calumnia. Igualmente ante la revisión de las pruebas, él mismo fue hallado mintiendo, porque no pudo citar una sola palabra del texto original del Nuevo Testamento, aunque bajo juramento manifestó conocer el idioma griego.

Además de esto, en el juicio se aclaró que aunque Russell pretendía el título de pastor, nadie lo había ordenado y por eso él es un impostor. Luego de un año continuaron las incomodidades, cuando su esposa ganó contra él el proceso de divorcio, hallándose causa contra él: «egoísmo estúpido, tendencia al tiranismo y conductas inmorales con mujeres extrañas.» No mucho después se conocieron sus maquinaciones deshonestas con el trigo «milagroso,» lo que le trajo a Russell un gran beneficio monetario.

Esta es la imagen moral del fundador de la secta de los testigos. Russell quien escribió siete tomos de la interpretación de la Biblia, no conocía ni un idioma bíblico, no estudió en ninguna escuela eclesiástica, no estaba familiarizado con la filosofía y terminó solo siete años de la escuela primaria. Por ello, su ignorancia la compensaba con su aplomo desmesurado.

Russell murió en 1916. Lo sucedió en calidad de líder un nuevo movimiento de un conocido jurista y «juez» Joseph F. Rutherford, que había sido bautista y desde 1906 miembro de la Congregación del Atalaya. Durante la presidencia de Rutherford, la organización se volvió aun más autoritaria. Él impuso el comienzo de la «época de cambios,» ignorando que cambiaba el aspecto y directamente rechazaba muchas aseveraciones de Russell. Rutherford justificaba sus cambios «con revelaciones progresivas,» las que lo empujaban a verter una «nueva luz» sobre las ideas de su antecesor (Edmond Gruss, Apostles of Denial…Grand Rapids, MI 1972). Por esta razón, muchos seguidores de Russell desde el principio, entendiendo que Rutherford se separó de su antecesor, abandonaron la Congregación. Ellos creían que Russell estaba iluminado desde arriba, y que por ello cambiar su enseñanza es equivalente al rechazo de Dios. Sin embargo, la mayoría de los miembros de la Congregación, sin contradecir, se sujetaron a la doctrina cambiada.

Para diferenciarse de la reputación de su fundador, los miembros de la Congregación, en 1931, comenzaron a denominarse Testigos de Jehová.

El centro de la actividad de los Testigos de Jehová pasó desde el estudio de las Escrituras, a la afiliación masiva de nuevos miembros.

La revista el «Atalaya» comenzó a repartirse por las calles gratuitamente. El tono de su prédica se tornó más agresivo: Rutherford agresivamente llevaba todas las formas de la religión organizada y despertaba en sus seguidores una abierta enemistad hacia todas las iglesias cristianas.

En el transcurso del tercer período, bajo la dirección de Nathan H. Khorr (1942-1977), la cantidad de miembros de la Congregación rápidamente aumentó. Khorr organizó la escuela del Atalaya. Él propagó el trabajo misionero en grandes proporciones, abriendo sucursales por todo el mundo. La mayor atención estaba dirigida a la preparación de predicadores con entendimiento específico de la Biblia, asimismo significativamente se propagó la actividad editorial.

En el período de la conducción de Khorr, en el año 1950, fue hecha la nueva traducción de la Biblia al idioma inglés, conocida por el nombre «Traducción del Nuevo Mundo.» Los nombres de los traductores se conservan en estricta reserva. El texto en esta traducción fue cambiado en su esencia, en muchos lugares, convenientes para la doctrina de los testigos. Sin embargo, todos los bibliógrafos más importantes y los conocedores de los idiomas antiguos, no están de acuerdo con esta traducción de las Escrituras, llamándolas inexactas y tendenciosas.

La conducción del presidente Frederick W. Franz (1977-1992), puede caracterizarse como la «era de crisis,» porque miles de seguidores de la Congregación, conociendo mas de cerca la historia y los métodos de la Sociedad, se convencieron de que ella no es una organización divina y la abandonaron.

Hasta el sobrino del presidente Franz, Raymond, se decepcionó de la Congregación Atalaya. En su libro «Crisis of Concience,» demuestra con fundamentos, porque la Congregación Atalaya no puede pretender a la revelación divina. Siendo uno de los principales líderes de la Congregación, Raymond pone en evidencia muchas maquinaciones secretas de la conducción de esta secta.

Él pinta el cuadro de un grupo de hombres autoritarios, a los que no importan los medios que se usen, para mantener el poder en sus manos, y asumir en sí mismos la imagen de profetas iluminados del cielo. Su aseveración de que esta Congregación no es de Dios, Raymond la fundamenta con los siguientes hechos:

Alteración de textos bíblicos.

Amontonamiento de falsas profecías.

Cambios bruscos en la enseñanza doctrinaria de la secta.

Mentiras y apañamiento de vicios.

Destrucción de los lazos familiares.

Aquí también él remarca asimismo, que muchos de los dirigentes de la secta, no entendían bien la Biblia. Todo el hincapié no se hace por fidelidad a Dios, sino por fidelidad a la Congregación. La Congregación practica métodos de amenazas, contra aquellos que se atrevan a cuestionar su autoridad.

Pero lamentablemente, aun mucha gente ingenua cae con la carnada de los agresivos testigos, los cuales prometen dar las respuestas a todas las cuestiones religiosas, prometen solución a los problemas personales y enaltecen sus propias cualidades morales.